Aterricé hace dos días y sólo era capaz de pensar en achuchar de nuevo a Silvia. Hace ya dos años que reside aquí y uno que no la veía. La noche nos sirvió más que para dormir, para ponernos al día. Ella, que sabe cuanto me atrae el desierto, y lo mucho que me gusta ir descalza, me llevó de nuevo a Sealine. Es uno de los paisajes mas bonitos y especiales que he tenido la suerte de ver.

Su inmensidad tiene un no sé qué que te emboba por completo y te hace sentir libre. Nos bajamos del coche, y nos pasamos la tarde corriendo, saltando y haciendo el idiota por las dunas. Muchos me habéis reñido por Instagram por ir descalza, es cierto, soy una loca inconsciente, hay serpientes, cristales y escorpiones pero yo soy una más de ellos y sabéis que adoro ir descalza así que no pude evitarlo. No sentir la arena en los pies es pecado.

Mi dolor de muelas sigue fastidiándome (y mucho) pero mañana domingo nos vamos a Dubai y no habrá dolor de muelas que pueda conmigo así que os iré contando. Que tengáis un bonito domingo.

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